¿Grabado o litografía? Aprende a distinguirlos

grabado litografía

En el fascinante mundo del arte, a menudo nos encontramos con términos que pueden parecer confusos. Entre ellos, "grabado" y "litografía" son dos técnicas de impresión que, aunque a primera vista puedan parecer similares, tienen diferencias fundamentales en su proceso y resultado. Hoy, en nuestro blog, vamos a desentrañar estos conceptos para que puedas apreciar el valor único de cada obra.

El grabado: la fuerza del relieve

El grabado es una técnica de impresión que se basa en el relieve. La imagen se crea tallando, incidiendo o erosionando una superficie dura, conocida como matriz. Los materiales más comunes para esta matriz son:

  • Metal (aguafuerte, punta seca): Se utiliza una placa de metal (cobre o zinc). En el aguafuerte, se cubre la placa con un barniz y se dibuja con una punta afilada, exponiendo el metal. Luego, se sumerge en un ácido que "muerde" las líneas, creando surcos. En la punta seca, el artista raspa la superficie directamente, levantando una "rebaba" que crea líneas aterciopeladas.

  • Madera (xilografía): La técnica más antigua. Se talla la madera para dejar en relieve las partes que se van a entintar. Las zonas que se van a dejar en blanco se ahuecan, mientras que las que se van a imprimir quedan en la superficie.

  • Linóleo (linograbado): Similar a la xilografía, pero con un material más blando y fácil de tallar.

Una vez que la matriz está lista, se entinta y se presiona sobre un papel. La tinta se transfiere solo de las partes en relieve, dejando una huella tangible que a menudo se puede sentir al tacto.

La litografía: la magia de la planicie

A diferencia del grabado, la litografía es una técnica de impresión plana. Se basa en el principio de que el aceite y el agua se repelen entre sí. El proceso, inventado por Alois Senefelder a finales del siglo XVIII, es el siguiente:

  1. La matriz: Se utiliza una piedra caliza especial (o una placa de metal). La superficie se pule para que quede completamente lisa.

  2. El dibujo: El artista dibuja directamente sobre la piedra con un lápiz o tinta grasos.

  3. Preparación: Se aplica una solución de ácido nítrico y goma arábiga. Esta mezcla reacciona con el dibujo graso, fijándolo, y hace que el resto de la superficie de la piedra sea receptiva al agua.

  4. Impresión: Se humedece la piedra. Las zonas con el dibujo graso repelen el agua, mientras que las zonas sin dibujo la absorben. Luego, se aplica tinta grasa con un rodillo. La tinta se adhiere solo a las zonas grasas del dibujo, mientras que las zonas húmedas la repelen.

  5. Prensado: Finalmente, se presiona un papel sobre la piedra para transferir la imagen.

La litografía permite una gran libertad de trazo y la creación de tonos y degradados mucho más sutiles que el grabado, ya que se trabaja directamente sobre una superficie plana.

El valor de una obra firmada y de tirada corta

Ahora que conocemos la diferencia, ¿por qué algunas obras de arte impresas tienen un valor tan alto? Aquí entran en juego dos factores cruciales:

  • La firma del artista: Cuando un artista firma a mano un grabado o una litografía, está certificando que cada pieza es una obra de arte original y no una simple reproducción. La firma es un sello personal que atestigua que la obra ha pasado por sus manos y ha sido supervisada y aprobada por él. Esta firma convierte la impresión en una pieza única, directamente conectada con el creador, lo que incrementa exponencialmente su valor.

  • La tirada corta: Al comprar un grabado o una litografía, te encontrarás con una numeración del tipo "5/50". Esto significa que la obra es la quinta de un total de cincuenta copias que se han impreso de esa matriz. Una tirada corta (por ejemplo, 10 o 25 copias) significa que la obra es mucho más escasa y, por lo tanto, más valiosa. El artista limita la cantidad de copias para mantener la exclusividad de su trabajo.

En resumen, mientras que el grabado se caracteriza por la incisión y el relieve, la litografía se distingue por la plana y la repulsión entre grasa y agua. Y en ambos casos, el valor de la obra se ve reforzado por la firma del artista y por el número limitado de copias, convirtiendo cada pieza en una joya única e irrepetible. La próxima vez que te encuentres con una de estas obras, sabrás apreciar la historia y el proceso que hay detrás de ella.