Entrevista con Esther Girbau: La Materia como Lenguaje y la Belleza de lo Imperfecto
Pintura contemporánea Subastas de arte online Esther GirbauNos adentramos en el universo artístico de Esther Girbau, una creadora que ha trascendido los límites del lienzo convencional para dialogar íntimamente con la materia y el tiempo. Su obra, profundamente orgánica y de una presencia física ineludible, es un manifiesto de la sostenibilidad y la conexión con la naturaleza.
Desde sus inicios ligeros hasta sus piezas más recientes, que concibe como superficies "casi tectónicas", Girbau ha forjado un lenguaje propio a través del uso de materiales reciclados, la elaboración artesanal de sus propios pigmentos minerales y la maestría en técnicas como el fresco y los óxidos naturales. Todo ello, bajo la poderosa influencia de la filosofía japonesa Wabi Sabi, que celebra la belleza de lo imperfecto, lo erosionado y el fluir de los procesos naturales.
A lo largo de esta conversación, Esther Girbau nos desvela cómo la imprevisibilidad del material dicta la forma de sus creaciones, la esencia de su inspiración y el papel fundamental que otorga al espectador para que encuentre su propia emoción en el diálogo con la obra.
Subasta Real ¿Cómo describirías la evolución de tu obra desde tus primeros trabajos hasta las piezas más recientes? Esther Girbau. Mi obra ha evolucionado de una manera muy orgánica. Empecé trabajando con materiales sencillos y convencionales —acuarelas, acrílicos, papel o lienzos sin tratar— con una aproximación más ligera y contenida. Con el tiempo, y muy influenciada por mi relación con la naturaleza, fui incorporando materia, volumen y texturas. Descubrí que la tridimensionalidad me permitía ser más expresiva y plasmar mejor la intención profunda de mis piezas. Ese fue uno de los grandes hitos de mi trayectoria: comprender que el cuadro podía dejar de ser un simple soporte para convertirse en algo casi tectónico, una superficie viva. Otra evolución clave fue abandonar las pinturas comerciales y empezar a fabricar mis propios pigmentos naturales y técnicas como el fresco. Todo esto ha llevado a que mi obra actual tenga una presencia más física, intuitiva y conectada con procesos orgánicos, donde el material tiene tanto protagonismo como mi gesto.
S.R. ¿Qué elementos —temas, materiales o técnicas— consideras fundamentales en tu lenguaje artístico? E.G. Hay dos pilares esenciales en mi lenguaje: la materia y la sostenibilidad. Trabajo casi exclusivamente con materiales no convencionales y reciclados: serrín, arenas, piedras, celulosa fabricada por mí misma a partir de periódicos o cartones, flores trituradas… Para mí es fundamental utilizar elementos respetuosos con el entorno, evitar químicos y apostar por procesos naturales. Lo mismo ocurre con la pintura: elaboro mis propios pigmentos minerales mezclándolos con cal o aplicándolos sobre yeso húmedo para crear frescos imprevisibles y vivos. Otro eje importante son los óxidos. El hierro o el cobre me ofrecen tonalidades y comportamientos completamente aleatorios que me obligan a salir de mi zona de confort. Los reactivos que utilizo para oxidarlos también son naturales: vinagre, limón, agua oxigenada, ácido láctico… Finalmente, un elemento conceptual clave es el Wabi Sabi, la filosofía japonesa que valora la belleza de lo imperfecto, lo erosionado y lo inacabado. Las grietas que aparecen en mis obras simbolizan esa dualidad de luz y sombra, yin y yang, lo que se rompe y se transforma.
S.R. ¿Qué papel juega la inspiración en tu proceso creativo y de dónde sueles nutrirte para iniciar una nueva pieza? E.G. Me inspiro profundamente en la naturaleza y en el paso del tiempo. Mis referentes van desde artistas como Tàpies, Bosco Sodi, Anselm Kiefer o Barceló hasta la sensibilidad estética del Wabi Sabi. También me nutro de mis viajes: suelo recolectar pigmentos minerales de distintos países. La verdadera inspiración surge del propio material. Los procesos naturales —la oxidación, el secado del yeso, las texturas imprevisibles— me obligan a dialogar con la obra en lugar de controlarla.
S.R. ¿Cómo afrontas la relación entre tu obra y el público? ¿Qué te gustaría que el espectador sintiera o reflexionara al verla? E.G. Es esencial que el espectador entre en la obra, que descubra texturas, formas orgánicas y pequeños detalles. No busco que mis piezas sean decorativas ni que transmitan un único mensaje cerrado, no quiero condicionar la experiencia emocional del público. No vendo un concepto; transmito una emoción. Deseo que cada persona encuentre su propia lectura.
S.R. ¿En qué proyectos estás trabajando actualmente y qué retos o ilusiones te despiertan? E.G. Actualmente sigo profundizando en obras orgánicas con materiales reciclados, pigmentos minerales y procesos de oxidación natural. Me interesa seguir explorando la imprevisibilidad del material. Uno de mis grandes retos es continuar investigando nuevas texturas y técnicas dentro del Wabi Sabi, ampliando esta estética donde la belleza surge del tiempo y lo imperfecto, siempre desde procesos sostenibles y respetuosos con el entorno.
Agradecemos a Esther Girbau por compartir su filosofía y su apasionado proceso creativo con nosotros. Deseamos a Esther el mayor de los éxitos en sus futuros proyectos y que su diálogo continuo con la materia y la imperfección siga inspirando a quienes contemplan su obra.











