Alfonso Grosso Sánchez: Maestro del costumbrismo sevillano en Subasta Real

Subastas de arte online Coleccionismo Pinturas al óleo

Alfonso Grosso Sánchez (1893-1983) es, sin duda, uno de los grandes nombres del costumbrismo sevillano del siglo XX, capaz de inmortalizar con maestría la luz dorada de Andalucía y la emoción de sus celebraciones populares. Formado en el calor artístico de Sevilla, Grosso volcó en sus óleos un profundo respeto por las tradiciones religiosas y festivas, y ese legado se manifiesta con plenitud en las dos piezas que Subasta Real pone ahora a su disposición.

En “El Rocío, carreta de bueyes de la hermandad de Triana en la salida por su barrio”, el artista captura una carreta que parece avanzar entre la multitud y el empedrado de Triana. Con pinceladas sueltas que delinean la masa de flores y animales, Grosso consigue que el espectador casi perciba el crujir de la madera y el fervor de los vecinos.

Alfonso Grosso. “El Rocío, carreta de bueyes de la hermandad de Triana en la salida por su barrio”. Firmado

Por su parte, “La Virgen Macarena por su barrio” recrea la solemne procesión que cada Semana Santa convierte las calles de Sevilla en un océano de fe. En este lienzo, la Virgen avanza rodeada de mantillas, capirotes, incienso y faroles. La multitud aparece sugerida, sin exceso de detalle, para no restar protagonismo a la imagen sacramental y su paso procesional.

Ambas obras, firmadas por el autor, muestran el dominio que Grosso tenía de la paleta: predominan los blancos luminosos y los grises suaves para recrear la luz andaluza, con leves matices de azul pálido en las sombras que acentúan la pureza y serenidad de la escena. Su pincelada, viva y enérgica, confiere a las escenas una sensación de movimiento y realismo poético que entusiasma a coleccionistas y expertos en arte costumbrista sevillano.

Alfonso Grosso. “La Virgen Macarena por su barrio”. Firmado

Invertir en estas piezas de Alfonso Grosso Sánchez es apostar por un pedazo de historia andaluza. Subasta Real le brinda la oportunidad de incorporar a su colección dos obras que no solo son testimonio de la devoción popular, sino también ejemplos impecables de la técnica pictórica de un artista que supo unir tradición y modernidad.